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La era digital permite que dispongamos en el hogar de tecnología puntera para disfrutar de dispositivos inteligente que no solo facilitan la estancia en el hogar sino que, además, contribuyen a la creación de un mundo más sostenible y responsable con el medio ambiente, al ahorrar energía y de los recursos naturales del planeta.

No obstante, en ocasiones asociamos el aumento de la eficiencia energética con un gasto de dinero que nos supondrá muy caro a la hora de pagar la factura de la luz. Es posible que antes, cuando toda esta tecnología no había crecido a los niveles actuales, esta afirmación fuese cierta. Pero en la actualidad, se busca despreocupar al consumidor al hacer uso de los dispositivos electrónicos del hogar para así, en consecuencia, se disminuyan las emisiones de Co2.

Ahorro en energía

En este sentido, la era digital ha sido capaz de diseñar herramientas que ayudan a los usuarios a cuidar el hogar de forma medioambiental, práctica y eficiente. Aun así, por mucho que la digitalización haya permitido la entrada de estos productos al mercado, no debemos olvidar que existen pequeñas acciones que podemos practicar a diario e incluir en nuestras rutinas para practicar el ahorro en la factura de electricidad:

  • Tarifa de discriminación horaria

También llamado tarifa nocturna. Para empezar, quizás te interese saber sobre la existencia de una modalidad de prima eléctrica que establece el precio del kilovatio por hora (kWh) más barato por la noche. De modo que si durante el día no te encuentras disponible en casa, puedes contratar este servicio energético que te ayuda a ahorrar hasta un 30% en la factura.

  • En la electricidad

En la próxima renovación o compra de cualquier electrodoméstico, fíjate que lleven la etiqueta A+++, la calificación más alta que asegura el estalvio energético y la ecología medioambiental. Contaminan menos y, además, economizan la el recibo eléctrico.

Electrodomésticos como la lavadora también pueden contribuir al ahorro energético. Intenta ponerla en marcha solo cuando hayas llenado el capazo entero para gastar así menos agua.

Del mismo modo, apaga también todos aquellos aparatos electrónicos, como el ordenador o la televisión, cuando hayas terminado de usarlos. Evita dejarlos en stand by porque siguen consumiendo, aunque a una menor frecuencia.

Y los pequeños gestos también suman para ahorrar: deja las prendas que menos planchado necesiten para el final, para que queden lisas con el calor residual que desprende la plancha al desconectarla.

Del mismo modo, aprovecha el horno para calentar más de un plato a la vez. Esos minutos que esperamos a que se caliente el interior del aparato también consumen energía, por lo tanto, aprovéchalos.

La calefacción, sin duda alguna, es lo que más incrementa nuestra factura. Si bien es cierto que existen aplicaciones que nos permiten regular el consumo real de calefacción para ir controlando el gasto antes de que llegue la factura, colocar un termostato en cualquier parte de la vivienda adecua la temperatura preferente. Recuerda que el entorno debe mantenerse entre los 20 y 25 grados, aunque más deseable es a 21. En verano, coloca ventiladores en vez de encender el aire acondicionado. Quizás no te produzca la misma sensación térmica, pero consigue bajar la temperatura hasta 4 grados.

  • En la luz

Evita dejar las luces encendidas. Pese a que a día de hoy el mercado dispone de sistemas inteligentes que permiten apagar o controlar y regular su consumo, hay que intentar aprovechar al máximo la luz solar durante el día y usar bombillas de bajo consumo durante la noches.

Revisar la caldera cada cierto período de tiempo puede ayudarnos a detectar posibles fugas y daños, que pueden costar caros, y a una mayor eficiencia energética.

  • En el consumo de agua

Es lógico que ducharse siempre consuma menos que bañarse. Una grifería monomando, es decir, de una sola manilla, y auto reguladores de temperatura, colabora con el uso responsable del agua y ayuda a controlar las cantidades.

Y para no desperdiciar toda esa cantidad de agua fría que sale al principio de la ducha, pon un cubo debajo y llénalo para reutilizarlo, por ejemplo, para fregar después.

El en váter también se puede regular el consumo: un pequeño truco que circula por las redes consiste en colocar una botella dentro de la cisterna. De este modo, al tirar de la cadena, solo saldrá esa cantidad de agua marcada. En este sentido, un depósito con doble pulsación contribuye a desperdiciar menor litros, puesto que uno descarga más cantidad que el otro.